Ultrasonoforesis

El Ultrasonido está formado por una onda acústica que no puede ser percibida por hombre ni por el oído humano porque está en una frecuencia superior a los 20000 c/seg. La energía del ultrasonido es de tipo vibratorio o mecánico y se propaga en medios elásticos.
Las ondas desplazan los tejidos en valores micrométricos generando compresiones y descompresiones sucesivas de muy alta frecuencia que deriva en efectos biológicos.

Los efectos biológicos son de dos tipos: primarios o mecánicos: el micromasaje celular y térmicos o secundarios: la elevación de la temperatura desencadenada por la agitación molecular.

El ultrasonido es altamente indicado para casos de celulitis y trastornos circulatorios y  facilita una mejor oxigenación de los tejidos, favorece la reducción de obesidad localizada y ayuda en la modelación corporal. Además, actúa produciendo un aumento del drenaje linfático y una disminución de los edemas regionales.

Se puede utilizar también para realizar Sonoforesis (penetración de sustancias activas) e Hidrolipoclasia.

Podemos aplicar el Ultrasonido en dos frecuencias: 1 Mhz y 3 Mhz.
La frecuencia de 1 Mhz. puede actuar desde la superficie hasta una profundidad aproximada de 4 a 6 cm, dependiendo de la densidad del tejido en la zona del cuerpo tratada.
La frecuencia de 3Mhz puede actuar desde la superficie  alcanzando una profundidad entre 0.8 y 3 cm., evidenciando y focalizando sus efectos en el tejido subcutáneo y fases superficiales también dependiendo de la densidad del tejido.