Lipodisolución

Lipodisulución

Es una técnica destinada a eliminar los pequeños cúmulos de tejido adiposo. El tratamiento completo incluye una serie de sesiones durante las que se aplican una sustancia lipolítica derivada de la lecitina de soja que forma parte estructural de membranas celulares de nuestro cuerpo y no produce reacciones alérgicas, ya que el organismo no la reconoce como extraña.

Las indicaciones para el uso estético son limitadas y se restringen a pequeños depósitos de adiposidad localizada, en pacientes con peso ideal o con sobrepeso leve, y es conveniente complementar el tratamiento con dieta y actividad fisica.

Está indicada con excelentes resultados clínicos en la remodelación del contorno corporal y en la reducción de la adiposidad localizada.

La técnica de aplicación es la infiltración subcutánea mediante la cual la sustancia es inyectada directamente en la grasa. Al penetrar en el tejido adiposo, ésta  interactúa en la membrana celular, produciendo orificios en ella con la consecuente destrucción del tejido graso sólido tratado, que una vez disuelto se vuelve más soluble. Esto permite que luego, el mismo organismo la absorba y la elimine en forma natural en pequeñas cantidades por las deposiciones y especialmente a través de la orina.

Como la grasa se elimina por la orina, el propio paciente puede hacer mucho para obtener una mejor respuesta al tratamiento, como realizar una dieta ligera y una ingestión abundante de líquidos durante el día y en los días siguientes al tratamiento.

En cuanto a la superficie a tratar, depende de la sesión y la persona. Las sesiones se indican cada quince días, con un periodo de descanso de dos semanas entre cada una. Pero cuando la inflamación es muy leve el intervalo puede reducirse a una sola. Estas sesiones pueden ser acompañadas en forma inmediata de drenaje linfático manual para “reacomodar” el tejido tratado y complementadas con sesiones de ultrasonido que permiten la penetración de de geles reductores y lipolíticos (que "licúan" y destruyen las grasas) y/o laser, según considere el médico tratante.   

Por ser precisamente una técnica altamente localizada, el método tiene la gran virtud de no ser cruento ni agresivo, y no hay que utilizar ni siquiera anestesia local porque no es doloroso.

Con la lipodilución los cambios se empiezan a notar en la segunda o tercera sesión y en algunos casos son evidentes desde la primera. Aun cuando el tratamiento sea discontinuado el efecto permanece. El número de sesiones promedio es de seis, pero siempre será el dermatólogo quien decidirá cuántas sesiones son necesarias para declarar “libres de grasa” a esas odiosas zonas de su cuerpo con una precisión matemática. Sin dolor y sin interrumpir la rutina cotidiana.