Celulitis

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Definición de Celulitis

Se llama así a una enfermedad y acumulación de líquidos en el tejido subcutáneo, que tiene distintos grados, según su permanencia en el tiempo y su estadio evolutivo.

La celulitis se divide en 4 estadios

El estadio 0: Aspecto exterior a la observación. La piel de muslos y caderas es suave estando el paciente de pie o acostado. El test del "pellizco" sobre la piel sólo muestra pliegues y rugosidades, pero no hay capitoné, apenas se insinúa piel de naranja.

El estadio 1: Aspecto exterior. La superficie de la piel se observa suave tanto de pie como acostado, al test del pellizco aparece el aspecto capitoné (franca piel de naranja). Aspecto histológico, se observa el comienzo de la fragmentación de las fibras elásticas y la aparición en el espacio intersticial de células grasas.

El estadio 2: Aspecto exterior. La superficie de la piel se muestra suave en la persona acostada; pero al estar de pie aparece el capitoné (paniculopatía edemato fibro­esclerótica ­P.E.F.E.­), en forma espontánea. Es común en mujeres entre 35 a 40 años y con exceso de peso. Aspecto histológico, se aprecia una mayor contracción de células adiposas y la degeneración de las fibras elásticas.

El estadio 3: Aspecto exterior, el fenómeno del "capitonado" aparece en forma espontánea con el sujeto de pie y acostado. Es muy común en la post­menopausia y obesidad. Aspecto histológico, el tejido subepitelial ha perdido su estructura normal observándose su reemplazo por tejidos fibrosos compuesto principalmente por fibras colágenas.

La celulitis tiene una etiología multifactorial, no bien esclarecida. Está relacionada a los importantes cambios endocrinos sufridos a través de su vida hormonal. Es hereditaria, lo que puede corroborarse en el consultorio con sólo observar la silueta de la madre que acompaña a su hija púber con los primeros síntomas de la enfermedad.

Cada embarazo produce una agravación de la celulitis, lo que provoca, joven aún, depresiones y frustraciones que inciden psicológicamente sobre todo el grupo familiar. A medida que pasa el tiempo, disminuye el metabolismo, lo que trae como consecuencia un aumento de peso progresivo. Si le agregamos una mayor ingesta de alimentos, tenemos el cuadro típico de la obesidad. Más tarde viene la menopausia, el último eslabón fenoménico.

Se admite que las perturbaciones iniciales de las celulitis, se originan en el diencéfalo ocasionadas por agresiones externas (choques síquicos, estrés repetidos), o por alteraciones del hipotálamo, en la producción de precursores hormonales.

En relación con la función tiroidea, la tiroides ejerce importantes funciones metabólicas celulares. Intervienen en el metabolismo glúcido regulando la absorción de glucosa y la glucogenólisis hepática. Como los mucopolisacáridos derivan de los hidratos de carbono, el desequilibrio de la función tiroidea produce una alteración en la formación de dichas sustancias y su acumulación en los tejidos Existe una causa vascular que origina una pobre actividad circulatoria que provoca la aparición de edemas, por consecuencia de acumulación de líquido en los espacios intersticiales.

Las alteraciones en el sistema circulatorio afectan el trabajo normal de los adipocitos, que sintetizan triglicéridos, que acumulan dentro de la célula aumentando su volumen. Estos procesos de retención de líquidos en los espacios intersticiales y la acumulación de triglicéridos en los adipocitos crean un círculo difícil de romper.

El líquido retenido presiona y dificulta la circulación venosa y linfática, causando alteraciones en el metabolismo celular del adipocito, haciéndolo producir más prostaglandina, lo cual aumenta la permeabilidad capilar.

Los adipocitos que han aumentado de volumen, permanecen cerrados en las cámaras de tejido conectivo fibroso. Allí se conglomeran y la transformación y regulación de lípidos y otros nutrientes se detienen. Así, se forman nódulos que luego se mueven a niveles más superficiales de la piel, comprimiendo las venas y vasos linfáticos.

Este ciclo acelera la formación de más y más nódulos. Como efecto paralelo, hay una obstrucción del flujo sanguíneo y un enlentecimiento del ritmo metabólico. Los síntomas y signos de este proceso son: Edemas, dolor y unas rugosidades llamadas piel de naranja.

La causa mecánica se origina por el corium, que en las mujeres alcanza su máximo grosor a los 30 años, para que después disminuya su consistencia. También tiende a depositarse más grasa en el tejido subcutáneo. El corium se vuelve más fino y frágil, aparece una distribución globular de la grasa que no alcanza totalmente la unión dermo-epidérmica.

La línea entre el cutis y el subcutis y la pared de tejido conectivo entre cámara y cámara comienza a hipertrofiarse; como sucede en la obesidad. Los adipocitos se empujan unos a otros contra el interior de la pared de las cámaras, haciendo un cambio de deformación en la piel, en donde se observan abultamientos y depresiones de la misma, originando la apariencia de piel de naranja o celulitis.

Los factores fisiológicos que también determinan la aparición de la celulitis se relacionan con la forma del cuerpo.

Hay tres tipos de mujeres:

a) Ginecoide: También llamada forma de pera. La celulitis está localizada en el pantalón de montar. Este tipo de mujer tiene un tórax pequeño y cintura estrecha.

b) Androide: También llamada forma de manzana. Con exceso de grasa en el mentón, hombros, tórax y estómago. Tiene grandes riesgos de hipertensión arterial y diabetes.

c) Balanceado: Este tipo está entre la pera y la manzana, presenta problemas en su capa de celulitis, que es generalizada y aumenta con los años.

Tratamientos recomendados para la celulitis